Jueves, 24 de septiembre de 2009
A propósito del rotundo fracaso de reprobación de parte de todos los grupos parlamentarios del Congreso de los Diputados ante la propuesta de Izquierda Unida e Iniciativa per Catalunya Verds (IU-ICV) de reprobar al Papa Benedicto XVI por las declaraciones que realizó sobre el SIDA en su viaje apostólico a África el pasado mes de marzo, hemos recogido las verdaderas palabras de su Santidad el Papa.Durante el citado viaje, un periodista preguntó al Papa por el SIDA y a continuación le recordamos las palabras exactas de su Santidad Benedicto XVI. Sólo desde la mala fe puede manipularse una posición tan clara y precisa como la del Papa.
LO QUE DE VERDAD DIJO EL PAPA EN AFRICA SOBRE EL SIDA
Pregunta del periodista: Santidad, entre los muchos males que afligen a África, está en particular el de la difusión del Sida. La postura de la Iglesia católica sobre el modo de luchar contra él es considerada a menudo no realista ni eficaz. ¿Usted afrontará este tema, durante el viaje?
Respuesta de Benedicto XVI: Yo diría lo contrario: pienso que la realidad más eficiente, más presente en el frente de la lucha contra el Sida es precisamente la Iglesia Católica, con sus movimientos, con sus diversas realidades. Pienso en la comunidad de San Egidio que hace tanto, visible e invisiblemente, en la lucha contra el Sida, en los Camilos, en todas las monjas que están a disposición de los enfermos... Diría que no se puede superar el problema del Sida sólo con eslóganes publicitarios. Si no está el alma, si no se ayuda a los africanos, no se puede solucionar este flagelo sólo distribuyendo profilácticos: al contrario, existe el riesgo de aumentar el problema. La solución puede encontrarse sólo en un doble empeño: el primero, una humanización de la sexualidad, es decir, una renovación espiritual y humano que traiga consigo una nueva forma de comportarse uno con el otro, y segundo, una verdadera amistad también y sobre todo hacia las personas que sufren, la disponibilidad incluso con sacrificios, con renuncias personales, a estar con los que sufren. Y estos son factores que ayudan y que traen progresos visibles. Por tanto, diría, esta doble fuerza nuestra de renovar al hombre interiormente, de dar fuerza espiritual y humana para un comportamiento justo hacia el propio cuerpo y hacia el prójimo, y esta capacidad de sufrir con los que sufren, de permanecer en los momentos de prueba. Me parece que ésta es la respuesta correcta, y que la Iglesia hace esto y ofrece así una contribución grandísima e importante. Agradecemos a todos los que lo hacen.
Por: BVDelgado | otero | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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