Miércoles, 16 de abril de 2008
Creo que una noche soñé haber hablado con mi madre, ya fallecida hace un lustro. Esto se lo conté a uno que me dijo que pudiera ser que no lo soñé, sino que realmente hablé con ella. Y esto, aunque ya hace varios años que se marchó al otro mundo. Pues aunque ahora sea espíritu sin más, sin embargo todavía puede mantener relaciones con algunos seres, aunque éstos todavían sigan viviendo en este mundo. Claro está que aquella posible conversación con mi madre, difiera bastante de las conversaciones que tuvimos en vida de ella. Y es cierto, que en el sueño no puedo precisar si vi o no los rasgos peculiares que le adornaba en vida. Y a ella le pasaría algo parecido con la visión que tuviera entonces de mi. Pues de ser cierta la conversación su presencia no dejaba de ser de unos espíritu, que por ahora eso es.Tengo entendido que los espíritus en las relaciones con los de abajo se quedan en meras genralidades, sin poder bajar al mundo de lo concreto o singular. Para ello se precisa tener unos sentidos que capten las singularidades. Ellos ya no los tienen.No obstante la vida de la que goza mi madre en la transcendencia, es regalada por Dios creador y que le posibilita poder participar también de algunas cosas o personas concretas y presente todavía en este mundo. Dios omnipotente les proporciona la capacidad de reverberar algunas veces el presente de este mundo, asimilándolo a la eternidad de la que ya están gozando. De modo que aquel sueño pudiera que no fuera tal sueño sino pura y simplemente realidad, pero incrustada en la misma esencia de Dios. Ahora bien en estas cosas o personas se ha dado una selección por parte del que tiene los plenos poderes. Y cosa curiosa, que los espíritus de nuestros antepasados queridos suelen relacionarsae con aquellas cosas o personas concretas con las que convivieron durante un tiempo en este mundo. En mi caso, esta circunstancia ayudó a mantener e intensificar las relaciones filiales. Pudo ser el mismo conocimiento que tuvimos en vida, en la que se hubo también correspondencia por parte de ella, así como algunos sentimientos o tendencias coincidentes con los suyos. Dios le permitió a ella en aquellos momentos transformar a su hijo en una imagen que pudiera relacionarse conmigo, y a mi el buen Dios me concedió tener aquel precioso sueño.
Por: BVDelgado | xHombre | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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