Viernes, 28 de marzo de 2008
En mi tierra de origen es corriente el dicho: “quién fuera gato en invierno y perro en verano”. Ciertamente, la escena del perro gozando de la sombra en un mediodía caluroso de verano de Castilla, así como la otra escena de un crudo invierno del gato acurrucado y adormilado en las calientes trébedes de las cocinas castellanas, invita al ingenuo chiquillo a tenerles una cierta envidia natural. Tras una mañana de julio de trabajosa siega, mi abuelo y sus tres hijos que laboraban con él, se cobijaron a la sombra de una mata para comer. En esto que el perro les sorprendió olisqueando un fardel con la merienda dentro, y mi abuelo sin más preámbulos, asentó un bardascazo al perro que a todo gas huyó aullando. Y mi abuelo aprovechó la ocasión para dar una lección a un hijo que, frecuentemente se quejaba del trabajo, le había oído decir ese dicho. Entonces mi abuelo se dirigió a é diciendole: qué, Antonio, quien fuera perro en verano ¿eh? Mi tío Antonio aprendió bien la lección de su padre, pues luego fue siempre un bueno e ilusionado trabajador del campo. Hasta me atrevería a decir que era feliz trabajando. Qué gran filósofo era el abuelo. Bien sabía que la naturaleza que puede conseguir el bien perfecto es de condición más noble, racional, que la naturaleza de los irracionales, la cual se tiene que contentar con conseguir bienes imperfectos. El hombre puede ser feliz aunque para ello tenga que sudarlo. Mientras que el pobre animal, aunque nos parezca que es feliz sin necesidad de ningún esfuerzo, la realidad es que está muy lejos, de por medio un valle infranqueable que le hace imposible conseguir la felicidad. Por eso, mi tío Antonio pudo conseguir ser feliz a su manera ya acá anticipando la bienaventuranza que debe haber ya conseguido, ciertamente con la ayuda de Dios, mientras que aquel perro, el “navarro” terminó su vida muriendo en pleno invierno, obligado por mi abuelo a marchar de la casa porque se estorbaba: “perro, anda a la era”. Y allí fue a morir, ya viejo y de frío.
Por: BVDelgado | xMoral | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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