Sábado, 18 de noviembre de 2006
Yo puedo hablar por experiencia cuál es la visión de lo de abajo desde la altura de un avión reactor. Se ve todo en conjunto no en detalle. Las ciudades y más aún los pueblos forman manchas oscuras más o menos señaladas dependiendo de la altura que ha cogido el avión. Las carreteras, autopistas y autovías, ferrocarriles, los ríos forman un entramado similar al entrelazado de venas del cuerpo humano.
Y haciendo referencia a las fotos que se hacen desde el satélite, la vista de nuestro suelo se presenta más difuminada, de modo que sólo se ven las imágenes, prescindiendo completamente de los detalles.
Algo parecido debe suceder cuando el ser humano, situado en la transcendencia, echa la mirada hacia lo que se encuentra en la realidad inmanente. Todo se debe visionar en conjunto, sin poderse detener en los detalles que se dan en el tiempo.
Cuando nos encontramos formando parte de la realidad, se cumple lo que el filósofo Ortega y Gasset decía precaviéndonos del obstáculo que nos podríamos encontrar en nuestra mirada, que “la visión de los árboles nos impiden ver el bosque”. Para obviarlo, es preciso alejarnos de los detalles para captar la realidad en su conjunto. Por eso, para fotografiar el panorama tenemos que hacerlo desde una avioneta, un helicóptero, un avión, un satélite. Desde estas plataformas se nos permite ver la realidad de abajo de modo simultáneo superando la limitación que lleva consigo la visión del mundo, de modo sucesivo.
Pues bien, transladando los presupuestos anteriores a los niveles transcendentes, podemos deducir que las cosas que se ven en el Ser Absoluto las conocemos simultáneamente tal como las encontramos en la esencia divina.
Por: BVDelgado | xTranscendencia | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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