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desde mi otero

Jueves, 16 de noviembre de 2006

El plantío talado

Mientras las ruidosas sierras mecánicas iban derribando los chopos del plantío, situado a la vera derecha del río, éstos caían al suelo quejándose de su suerte. Y se preguntaban unos a otros: ¿porqué estos humanos nos están talando? He oído comentar a los cortadores –decía uno de aquellos chopos- que ya somos viejos y estamos invadidos de un mal que nos va secando.

Las sierras seguían haciendo su labor taladora. Y con el ruído de fondo, los chopos que iban cayendo al suelo seguían cuestionándose porque les pasaba eso a ellos. Y un chopo que cayó al mismo cauce del río, porque estaba tan cerca que sus raíces llegaban hasta el agua mismo, se quejaba amargamente, pues había pensado tal vez se libraría de la tala, por creerse sano, ya que estaba chupando continuamente la humedad. Pero también estaba enfermo y tal vez –como los otros chopos que también gozaban de misma situación- la enfermedad se la había provocado el exceso de humedad. Por lo menos, eso decían los madereros taladores.

Pero también había quien de entre aquellos chopos achacaba su mala suerte a la visita de un mal que les había contagido a unos cuantos. Eso no puede ser –replicaba un tronco esmirriado que había caído sobre otro muy grueso- pues de ser así, este tronco también estaría contagiado por el mal y sin embargo, he oído decir a los leñadores que eras un chopo muy sano. Y como éste también hay otros muchos chopos.

Otro intervino diciendo que los dañados por el mal eran unos pocos, pero nuestro dueño –añadió- ha pensado que nos podría entrar el mal y estropearnos los demás; y por eso ha mandado talarnos a todos.

Y un tronco, que se las daba de intelectual, intervino diciendo que el propietario del plantío estaba muy equivocado, pues les aplicaba a las plantas la teoría apropiada al ser humano. Pues en los vejetales los males naturales se dan escasamente, no así en los humanos que parece que el mal se da a menudo. Sencillamente porque ellos, la mayor parte de las veces, se guían más por lo sensual, donde radica el mal, que por lo racional, sede del bien humano.

Por: BVDelgado | xRealidad | Comentarios (0) | Referencias (0)

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mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.

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