Martes, 14 de noviembre de 2006
Qué le va a quedar al científico Einstein, pues, nada; ya sabéis aquello de “muerto el perro se acabó la rabia”. ¿No se dice que el mundo sensitivo pertenece al mundo material? Entonces, todo lo que pertenece a esta materialidad, memoria, imaginación y demás, está llamado también a correr la misma suerte que la materia; esto es, desaparecer. El cuerpo de Einstein, bien claro está, que lleva ya muchos años criando malvas, en consecuencia, su altísimo saber científico ha seguido la misma suerte.
Pero yo me resisto a ceptar sin más el dar al prestigioso científico el mismo destino que damos a los animales que residen en la dimensión inferior a la de los seres humanos.
Ciertamente, la ciencia radica en la facultad eminentemente humana, la inteligencia, aunque con alguna sutil conexión con las facultades sensitivas. La adquisición de los altos saberes científicos de Einstein, obra de su preclara inteligencia, no pueden, de ninguna manera, perderse como se pierden las imaginaciones y los recuerdos, facultades sensitivas.
El filósofo en su libro “De la longitud y de la brevedad de la vida” nos proporciona una pista de solución. Algo puede destruirse cuando es sustituído por su contrario, y también sucede lo mismo cuando se corrompe el sujeto en el que está asentado.
Como en el caso de Einstein la ciencia radica en un sujeto incorruptible, la inteligencia, entonces todos sus saberes científicos participan de su incorruptibilidad.
Sin embargo, es cierto que cuando la inteligencia trabaja construyendo la verdad, se encuentra con la contrariedad, ya que la falsedad en la proposición o en el razonamiento es contraria a lo verdadero. En este sentido, a veces, la ciencia es destruída por su contrario. El mismo Filósofo admite así que la ciencia se destruye, entre otros, por el engaño, por una argumentación falsa.
Pues bien, no es el caso de Einstein dado el estado en el que se encuentra actualmente, después de haber transpasado la barrera del tiempo iontroduciendose en la eternidad, en la que ya no cabe ni falsedad ni engaño. Por lo tanto, hay que concluir que Einstein sigue siendo tan excepcional científico como lo fue en vida.
Por: BVDelgado | xHombre | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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