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desde mi otero

Miércoles, 01 de noviembre de 2006

atracciones feriales

Dando una vuelta por la feria, me asaltaron toda clase de interrogantes. Pero noté que alguno procedía de lo alto del otero empíreo. ¿Todos los hombres desean ser plenamente felices algún día? Y es que para andar entre caseta y caseta, atracción y atracción, tenía que ir sorteando a la ingente multitud que llenaba el recinto ferial, en busca de aquello que les hiciera pasarlo bien.

El ruido de la músicas era atronador; con mucho superaban toda cuota de decibelios permitidos. En las múltiples atracciones se arremolinaba preferentemente la chiquilería que esperaba el turno de participar en ellas. Sus rostros infantiles expresaban la alegría contagiosa de este público abierto a toda clase de fantasías. Era claro que lo estaban pasando a lo grande, gozando de aquello con todos los sentidos. Las casetas expendedoras de toda clase de golosinas, artilugios, juguetes… colaboraban con su mercancía iluminada con grandes focos al esplendor del ambiente ferial. Y las voces de los animadores de las tómbolas sobresalían del típico murmullo ferial. ¿No sería aquello un trocito de anticipo de la felicidad que buscamos todos? Este fue otro interrogante que me entretuvo unos momentos de mi paseo ferial.

Hubiera sido interesante hacer una encuesta inquiriendo de aquella multitud qué esperaban sacar del recorrido por la feria. Si me lo hubieran preguntado entonces a mi, la respuesta no hubiera sido otra que pasarlo bien. Y creo que el porcentaje de esta contestación hubiera sido muy alto.

Por descontado, que pocos o muy pocos hubieran contestado que deseaban encontrar alli la felicidad. Por la sencilla razón de que en aquel ruido ensordecedor, en la cegadora iluminación de las atracciones, en las promesas de bienestar que salían de la distintas casetas y tómbolas, no se podía encontrar ninguna felicidad. Aunque todos queremos ser felices, también sabemos que en todas estas cosas que vemos en las ferias son capaces de proporcionárnosla. Nuestras ansias de felicidad tienen la mirada puestas en otras cosas que sobrepasan a las más exquisitas atracciones feriales.

Pero también es cierto que algunos congéneres nuestros son algo cortos de vista y su mirada no transciende mucho de lo que tienen delante de ellos. Por lo que se contentan simplemente con lo que las atracciones feriales les presentan. Y con ello creen haber encontrado el talismán de su felicidad. Aquí lo pasan bien y no aspiran a más.

Por: BVDelgado | xMoral | Comentarios (0) | Referencias (0)

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mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.

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