Sábado, 19 de agosto de 2006
Siendo conscientes de nuestras propias infelicidades intermitentes, nos preguntamos si puede alguien ser poseedor de la felicidad plena en esta vida?
En esta vida se puede tener alguna participación de la felicidad, pero no se puede tener la bienaventuranza perfecta y verdadera. Y esto se puede comprender de dos modos.
En primer lugar, por la misma razón común de bienaventuranza, pues ésta excluye todo mal y colma todo deseo, por ser el bien perfecto y suficiente.
Pero también es cierto que la vida presente está sometida a muchos males sin ninguna posibilidad de evitarse: este sería el caso de la ignorancia por parte del entendimiento, como el deseo desordenado por parte del apetito, y múltiples penalidades por parte del cuerpo, como enumera minuciosamente el filósofo Agustín en XIX De civitate Dei.
Igualmente tampoco el deseo de bien puede saciarse en esta vida, pues el hombre desea naturalmente la permanencia del bien que tiene. Sin embargo los bienes de la vida presente son transitorios, puesto que la vida misma pasa y la deseamos naturalmente, queremos que permanezca sin interrupción, porque el hombre rehuye naturalmente la muerte. Por consiguiente, es imposible tener en esta vida la verdadera bienaventuranza.
En segundo lugar, si se considera aquello en lo que consiste especialmente la la felicidad perfecto, es decir, la visión de la esencia divina, que no puede ocurrirle al hombre en esta vida. Según esto, por tanto, queda claro que nadie puede conseguir la bienaventuranza verdadera y perfecta en esta vida.
Por: BVDelgado | Etica | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com