Viernes, 11 de agosto de 2006
Podemos comenzar afirmando que el apetito intelectivo es una facultad distinta del apetito sensitivo.
Ciertamente, la potencia apetitiva es una potencia pasiva que, por naturaleza, es movida por el objeto aprehendido. Por eso lo apetecible conocido es motor no movido, mientras que el apetito sí es motor movido, como leemos en las obras de Aristóteles “III De Anima” y en “XII Metaphysicorfum”.
Los seres pasivos y mutables se distinguen por los principios activos y motores, porque es necesario establecer una proporción entre el motor y el móvil, y entre lo activo y lo pasivo. También la potencia pasiva recibe su propia naturaleza de su relación con el motivo que le determina.
Así, pues, porque lo conocido por el entendimiento es genéricamente distinto a lo conocido por el sentido, hay que concluir que el apetito intelectivo es una potencia distinta del apetito sensitivo.
Por: BVDelgado | Psicología | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com