Miércoles, 09 de agosto de 2006
Por conocimiento natural, al que nos estamos refiriendo ahora, las almas de los difuntos no saben lo que sucede en este mundo.
El alma separada conoce lo singular en cuanto que de alguna manera está determinada a ello, o bien por un vestigio de conocimiento o afecto anterior, o bien por disposición divina.
Las almas de los difuntos, por prescripción divina y en conformidad con su modo de existir, están separadas de toda comunicación con los vivos y en convivencia con las sustancias espirituales, separadas de los cuerpos.
Por eso ignoran lo que sucede entre nosotros. El escritor, Gregorio, en su obra “Moralium” da el siguiente porqué: “Los muertos ignoran cómo se desarrolla la vida corporal de los que viven después de ellos; porque la vida del espíritu es muy diferente de la del cuerpo, y así como lo corpóreo y lo incorpóreo pertenecen a distinto género, así también difieren en su conocimiento”. Esto parece ser también lo que sostiene el otro famoso pensador Agustín en el libro titulado “De cura pro mortuis agenda” cuando escribe: “Las almas de los muertos no intervienen en las cosas de los vivos”.
Por: BVDelgado | Antropología | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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