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Miércoles, 03 de mayo de 2006

hábito científico

Algunos supusieron que el hábito científico no reside en la inteligencia misma, sino en las facultades sensitivas; esto es, la imaginativa, la cogitativa o la memorativa.

Más todavía, escribieron que las especies inteligibles no se conservan en el entendimiento posible. De modo que si esta opinión fuera cierta, se seguiría que, destruido el cuerpo, también desaparecería totalmente el hábito científico adquirido en este mundo.
Pero porque la ciencia está en el entendimiento, que es el lugar de las especies, como se dice en III “Del Alma”, el hábito científico adquirido en esta vida reside en parte en dichas facultades y en parte en el entendimiento mismo.
Esto puede constatarse a partir de los mismos actos por los que se adquiere el hábito científico, porque los hábitos son semejantes a los actos a partir de los que se adquieren, como igualmente se dice en II de los Eticos.

Por lo tanto, en el alma separada no permanecerá aquella parte del hábito científico adquirido que reside en las facultades inferiores, pero sí la que existe en el entendimiento mismo. Porque, como se dice en el libro “De la longitud y de la brevedad de la vida”, una forma puede destruirse de dos modos: Por sí misma, cuando es sustituida por su contrario, como el calor por el frío; o accidentalmente, por corrupción del sujeto en el que está.
Por corrupción del sujeto no puede desaparecer la ciencia que existe en el entendimiento, ya que éste, como sabemos, es incorruptible. Tampoco pueden las especies inteligibles existentes en el entendimiento posible ser destruidas por su contrario, porque nada hay contrario a la intención inteligible, sobre todo tratándose de la simple aprehensión, por medio de la cual conocemos lo que algo es.
Sin embargo, en cuanto a aquella operación por la que la inteligencia compone o divide o raciocina, hay contrariedad en el entendimiento, puesto que la falsedad en la proposición o en la argumentación es contraria a lo verdadero. En este sentido, a veces, la ciencia es destruida por su contrario, como ocurre cuando alguien, por un argumento falso, se desvía de la ciencia de la verdad. Así, el Filósofo, en el libro mencionado, admite que la ciencia se destruía por dos motivos: el olvido, por parte de la memoria; y el engaño, por una argumentación falsa. Ninguno de ellos puede caber en el alma separada.
Por lo tanto, hay que concluir que el hábito científico, en cuanto que está en el entendimiento, permanece en el alma separada.

Por: BVDelgado | Antropología | Comentarios (0) | Referencias (0)

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mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.

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