Miércoles, 26 de abril de 2006
Teniendo en cuenta la idea que se tiene de Dios, surge la duda de si quienes le ven en su esencia pueden llegar a comprenderle
Lo cierto es que a cualquier entendimiento creado le resulta imposible comprender a Dios. Aunque, como dice Agustín de Hipona, “alcanzar algo de Dios con el espíritu, representa gran dicha”. Para entender esto, hay que saber que comprender significa conocer perfectamente algo tanto cuanto es cognoscible.
De ahí que, si de lo que es cognoscible por demostración nos formamos una opinión fundada sólo en lo probable, no se le puede llamar comprensión. Como por ejemplo, el que sabe por demostración que los tres ángulos de un triángulo equivalen a dos rectos, lo comprende. Pero si alguien tiene de ello una opinión aceptándolo como probabilidad porque así lo enseñan los sabios o porque así lo sostienen muchos, entonces no lo comprende porque no llega a tener un conocimiento perfecto en la medida que aquello es cognoscible.
Ciertamente, ninguna inteligencia creada puede llegar a tener un conocimiento perfecto de la esencia divina en lo que tiene de cognoscible. Esto es así porque cualquier cosa es cognoscible en la medida en que es un ser en acto. Ahora bien, Dios, como quiera que es infinito, en consecuencia es infinitamente cognoscible. Por lo que ningún entendimiento creado puede conocer a Dios infinitamente.
Pues un entendimiento creado en tanto conoce más o menos perfectamente la esencia divina en cuanto está inundado de mayor o menor luz de gloria. Mas como esta luz creada presente en cualquier entendimiento creado no puede ser infinita, por lo tanto, es imposible que alguna inteligencia creada conozca a Dios infinitamente. Y en consecuencia, es imposible que a Dios se le comprenda.
Por: BVDelgado | Teodicea | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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