Martes, 11 de abril de 2006
Según escribe el ético, es necesario que la operación de la felicidad o de la bienaventuranza no sea impedida por nada. Ahora bien, el mismo filósofo dice que el deleite impide la acción de la inteligencia, pues corrompe la estimación de la prudencia.
No es cierto el presupuesto anterior, pues el placer que acompaña a la operación del entendimiento no la impide, sino más bien la refuerza, como también se dice en X Ethicorum, ya que realizamos con más atención y perseverancia aquellas cosas que hacemos deleitablemente. 
Sin embargo, una delectación extraña impide la operación, unas veces por distracción de la intención, porque, como acabamos de decir, atendemos más a aquellas cosas que nos deleitan; de modo que mientras atendemos vehementemente a una de ellas, necesariamente la intención se aparta de la otra.
Otras veces también por contrariedad, como la delectación de los sentidos, contraria a la razón, entorpece la estimación de la prudencia, más que a la estimación del entendimiento especulativo.
Por: BVDelgado | Etica | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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