Viernes, 07 de abril de 2006
El filósofo Agustín escribe: “Nuestra mente adquiere el conocimiento de las cosas corpóreas por sí misma”; es decir, conociéndose a sí misma.
Por el modo de conocerse el alma separada a sí misma podemos intuir cómo conocerá a las demás sustancias separadas. Pero mientras el alma está unida al cuerpo, conoce recurriendo a las imágenes. Por eso, ni a sí misma puede conocerse, a no ser en cuanto que entiende en acto por medio de la especie abstraída de las imágenes. Es decir, se conoce a sí misma a través de su acto. 
Pero, una vez separada del cuerpo, el alma entiende no recurriendo a las imágenes, sino a lo que en cuanto tal es inteligible. Por eso se conoce a sí misma por sí misma. “Es común a toda sustancia separada entender lo superior y lo inferior a ella según el modo de ser de su sustancia”, pues una cosa es conocida según el modo como está en el sujeto que conoce. Algo está en otro según el modo de ser de aquel en quien está. El modo de la sustancia del alma separada es conforme al modo de ser de las demás almas. Por eso, de éstas tiene un conocimiento perfecto.
Por: BVDelgado | Antropología | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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