Miércoles, 05 de abril de 2006
La razón superior y la inferior, tal como son entendidas por el escritor Agustín, de ninguna manera pueden ser dos facultades del alma.
Pues dicho pensador afirma que la razón superior “intenta considerar y consultar lo eterno”; las considera en la medida en que las contempla en sí misma, e intenta consultarlas en la medida en que de ellas toma normas para su obrar.
Por otra parte, la razón inferior la entiende como la que “intenta considerar y consultar lo temporal”. Pero lo temporal y lo eterno, con respecto a nuestra inteligencia, implican realidades subordinadas entre sí, de modo que unas sirvan de medio para conocer las otras. Pues por un proceso deductivo de búsqueda, a través de lo temporal llegamos al conocimiento de lo eterno, juzgamos lo temporal por lo eterno ya conocido, disponiéndolo según las normas eternas. 
Puede suceder que el medio y aquello a que por él se llega, pertenezcan a diversos hábitos, como los primeros principios indemostrables pertenecen al hábito del entendimiento; y las conclusiones deducidas, al hábito de la ciencia. De este modo, de los principios de la geometría se deducen conclusiones que son aplicables a otra ciencia, como la perspectiva.
Pero el medio y el término pertenecen a la misma potencia racional, ya que el acto de la razón es como un movimiento que va de uno a otro, y uno mismo es el móvil que atravesando el medio llega al final. Por eso la razón superior y la inferior son una misma potencia racional. Pero, según el mismo filósofo Agustín, se distinguen por el ejercicio de sus actos y por los diversos hábitos, pues a la razón superior se le atribuye la sabiduría; en cambio, a la inferior, la ciencia.
Por: BVDelgado | Psicología | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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