Jueves, 16 de marzo de 2006
El efecto de la causa segunda se reduce a la causa primera.El bien es causa del mal. Así, pues, como Dios es la causa de todo bien, se sigue que también el mal es causado por Dios.
El efecto de la causa segunda deficiente se reduce a la causa primera no deficiente, por lo que tiene de entidad y de perfección, no en lo que tiene de defecto. Así, por ejemplo, todo lo que hay de movimiento en la cojera es causado por la fuerza motriz, pero lo que hay de defecto en ella no proviene de dicha fuerza, sino por estar contrahecha la pierna.
De forma parecida, todo cuanto hay de entidad y de acción en la acción mala se reduce a Dios como a su causa. Pero lo que hay allí de defecto no es causado por Dios, sino que proviene de la causa segunda deficiente.
Ciertamente, el hundimiento de la nave, por ejemplo, se atribuye como causa al piloto por no hacer lo necesario para salvar la nave. Sin embargo, también es cierto, Dios nunca falla a la hora de hacer lo que es necesario para la salvación; de ahí que no hay comparación posible.
Por: BVDelgado | Metafísica | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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