Viernes, 03 de marzo de 2006
Así como sabemos que el sumo bien produce todos los bienes, parece que una pregunta lógica sería si el sumo mal también es causa de todo mal.
El Maestro afirma rotundamente que que no hay un primer principio de los males, como hay un primer principio de los bienes.
En primer lugar, porque el primer principio de los bienes es esencialmente bueno. Nada puede ser esencialmente malo, pues todo ser, en cuanto tal, es bueno, y que el mal no se da más que en el bien como en su sujeto.
En segundo lugar, porque el primer principio de los bienes es el bien sumo y perfecto, que contiene en sí toda su bondad.
Por otra parte, el sumo mal no puede existir, porque aunque el mal siempre disminuya el bien, sin embargo, nunca lo puede consumir totalmente, y, así, permaneciendo siempre el bien, no puede haber algo que sea íntegra y completamente malo. Por lo cual, el Filósofo en IV Ethicorum escribe que, “si el mal fuera completo, se destruiría a sí mismo”, porque una vez destruido todo bien (que se requiere para la integridad del mal), se suprimiría también el mismo mal, pues su sujeto es el bien.
En tercer lugar, porque la razón de mal contradice la razón del primer principio. Pues todo mal es causado a partir del bien porque el mal no puede ser causa más que accidentalmente. De este modo no puede ser primera causa, ya que la causa accidental es posterior a la esencial,como resulta evidente en II Physicis.
Quienes sostuvieron dos primeros principios, uno bueno y otro malo, cayeron en este error por el mismo motivo por el que surgieron otras extrañas hipótesis de los antiguos. Es decir, porque no tuvieron presente la causa universal de todo ser, sino tan sólo las causas particulares de todos los efectos particulares.
De este modo, si encontraron algún ser que, por su naturaleza, era perjudicial para otro ser, opinaron que la naturaleza de aquel ser era mala; es como si alguien dijera, por ejemplo, que la naturaleza del fuego es mala porque destruye la casa de algún pobre.
No se puede juzgar la bondad de la naturaleza de un ser por su relación a algo particular, sino que hay que juzgarla en sí misma y en cuanto que está ordenada a todo el universo, en el que cada cosa ocupa su lugar perfectamente dispuesto.
Porque observaron la presencia de dos causas particulares contrarias en dos efectos particulares contrarios, tampoco fueron capaces de reducir las causas particulares contrarias a una causa universal general. De este modo, llevaron la contrariedad que hay en las causas hasta los primeros principios. 
Pero, como todos los contrarios convergen en uno general, es necesario que en ellos, por encima de las causas contrarias propias, se encuentre una causa común , del mismo modo que sobre las cualidades contrarias de los elementos se encuentra la facultad del cuerpo celeste. Igualmente, por encima de todo lo que existe de un modo u otro, se encuentra un primer principio de ser.
Por: BVDelgado | Metafísica | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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