Martes, 28 de febrero de 2006
Las criaturas inmateriales son más perfectas que las materiales, y éstas producen semejantes suyos, como, por ejemplo, el fuego produce fuego y el ser humano engendra al hombre.
Según el Filósofo, lo perfecto es aquello capaz de producir algo semejante a sí mismo. Algunos seres perfectos, que participan de una naturaleza, producen otros seres semejantes a sí mismos. Pero al hacer ésto no producen de forma absoluta y total dicha naturaleza, sino que la comunican a otro ser. Por ejemplo, no es posible que un hombre en concreto produzca absolutamente la naturaleza humana, porque, de hacerlo, sería causa de sí mismo. Sólo hace que la naturaleza humana se reproduzca en otro hombre concreto engendrado, y para esto supone con anterioridad a lo que hace una materia determinada a partir de la cual se hace un hombre concreto. 
Ahora bien, así como el hombre participa de la naturaleza humana, así también todo ser creado participa de la naturaleza del ser, porque sólo Dios es su ser.
Por lo tanto, ningún ser creado puede producir absolutamente otro ser, sino sólo en cuanto que causa el ser en tal sujeto. Para esto es necesario que lo que hace que tal sujeto sea este ser concreto, sea anterior a la acción con la cual el agente hace algo semejante a sí mismo.
Ahora bien, en las sustancias inmateriales, no es posible presuponer algo por lo que sean tales individualmente, porque, al ser formas subsistentes, se individualizan por la misma forma que les da el ser. Por lo tanto, la sustancia inmaterial no puede producir otra sustancia inmaterial idéntica en cuanto al ser sustancial, si bien puede hacer un semejante suyo en cuanto a alguna perfección accidental.
Por: BVDelgado | Cosmología | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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