Sábado, 11 de febrero de 2006
Además, una cosa no puede pertenecer más que a una especie. Pero a veces un mismo acto se ordena a fines diversos. Entonces podríamos concluir que el fin no especifica a los actos humanos.
Es verdad que el acto, que es numéricamente uno, porque lo produce de una vez el agente, sólo se ordena a un fin próximo, del cual toma la especie; pero también es cierto que dicho acto puede ordenarse a varios fines remotos, de los cuales uno solamente es su fin.
Sin embargo, es posible que el mismo acto, que es uno según la especie de la naturaleza, se ordene a diversos fines de la voluntad, como, por ejemplo, el matar a un hombre, que es un solo acto según la especie natural, puede ordenarse al mantenimiento de la justicia y a la satisfacción de la ira. 
Por eso habrá diversos actos según la especie moral, porque en un caso será acto de virtud, y en el otro, acto vicioso.
Pero un movimiento no se especifica por lo que es término accidental, sino por el término esencial. Y como los fines morales son accidentales al ser natural y, al contrario, el fin natural es accidental al ser moral, nada impide que los actos, que son idénticos según la especie natural, sean también distintos según la especie moral, así como también a la inversa.
Por: BVDelgado | Etica | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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