Lunes, 06 de febrero de 2006
El bien y el fin son el objeto de la voluntad. Ahora bien, la voluntad está en la razón, como escribe Aristóteles en el III De anima . Por lo tanto, podemos concluir que sólo la naturaleza racional obra por un fin.
La conclusión anterior necesita alguna acotación y que yo se la he encontrado en el Maestro Tomás de Aquino.
Ciertamente, el objeto de la voluntad es el fin y el bien en universal. Por lo tanto, no puede haber voluntad en los seres privados de razón y entendimiento, porque no pueden aprehender lo universal; pero hay en ellos apetito natural o sensitivo, determinado a algún bien particular. 
Es evidente que la causa universal mueve las causas particulares para conseguir los fines generales; como, por ejemplo, el gobernador de una ciudad, que intenta en su gestión el bien común, pone en funcionamiento con sus órdenes todos los oficios particulares de la misma ciudad.
Por eso es necesario que todos los seres carentes de razón sean movidos hacia sus fines particulares por una voluntad racional que alcance el bien universal, es decir, la voluntad de la divina Providencia.
Por: BVDelgado | Etica | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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