Lunes, 23 de enero de 2006
Sabemos sin duda que todas las facultades del alma humana están referidas a la misma como a su principio.
Cierto, pero también conocemos que algunas potencias humanas, como la inteligencia y la voluntad, hacen referencia al alma como a su sujeto. Por eso es necesario que estas facultades permanezcan en esta alma una vez destruido el cuerpo.
Otras potencias, en cambio, tienen por sujeto el compuesto humano. Estas son, concretamente, las facultades de la parte sensitiva y la vegetativa. De modo que, destruido el compuesto, no pueden permanecer sus accidentes.
Por lo tanto, desintegrada esta composción, materia y forma, dichas potencias no quedan en el alma en acto, sino sólo virtualmente como en su principio o raíz.
Así resulta falsa la afirmación que hacen algunos filósofos cuando sostienen que dichas capacidades humanas permanecen en el alma una vez corrompido el cuerpo. Y más errónea todavía es la opinión de que el alma separada realice los actos propios de estas potencias, ya que no puede realizarlas a no ser por medio de órganos corporales.
Por: BVDelgado | Psicología | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com