Domingo, 22 de enero de 2006
Todo género es una naturaleza determinada. También el mal es un género, pues en “Praedicamentis” de Aristóteles se dice: “El bien y el mal no están en un género, sino que son géneros de otras cosas”. Por lo tanto, según esto, el mal es una determinada naturaleza.
Sin embargo, el filósofo Tomás de Aquino no es de la misma opinión, ya que en aquel texto citado arriba Aristóteles está siguiendo la postura de los Pitagóricos, los cuales sostenían que el mal era una naturaleza determinada. Por eso concebían el bien y el mal como géneros.
Cierto, Aristóteles acostumbra, de modo especial en los libros dialécticos, traer a colación ejemplos que en su tiempo eran probables según la opinión de algunos otros filósofos. 
No obstante, también hay que decir, como escribe el mismo Filósofo en X Metaphysicis,que “la primera contrariedad es la de la privación y la posesión”; es decir, que cada una de éstas se da en su contrario, puesto que cada uno de los contrarios es imperfecto con respecto al otro; así, como ejemplo, lo negro y lo blanco, lo amargo y lo dulce.
Por lo cual, el bien y el mal son llamados géneros, no en sentido absoluto, sino como realidades contrarias, porque, del mismo modo que toda forma tiene razón de bien, así también toda privación, en cuanto tal, tiene razón de mal.
Por: BVDelgado | Metafísica | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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