Viernes, 20 de enero de 2006
¿Se requieren algunos bienes exteriores para conseguir la felicidad plena del ser humano?
Para la felicidad imperfecta, la cual puede tenerse en esta vida, se requieren los bienes exteriores, no porque existan por exigencia de la esencia de la dicha humana, sino porque sirven a la bienaventuranza instrumentalmente, ya que ésta consiste precisamente en la acción virtuosa, como explica Aristóteles en I Ethicis.
Pues el hombre en esta vida necesita las cosas exteriores para el cuerpo, tanto para la operación de la virtud contemplativa como para la de la activa; y para ésta se requieren aún más, para con ellos llevar a cabo las obras de la virtud activa.
Pero para la bienaventuranza perfecta, que consiste en la visión de Dios, no se requiere ninguno de estos bienes. Y la razón de esto está en que todos estos bienes exteriores son necesarios sólo para el sustento del cuerpo animal o para algunas operaciones que realizamos a través del cuerpo y son necesarias para la vida humana. 
Ahora bien, la felicidad perfecta, que, como hemos dicho antes, consiste en la visión cara a cara del Ser Transcendente, por antonomasia, tendrá lugar en el alma separada del cuerpo o en el alma unida al cuerpo, pero éste ya no animal, sino espiritual.
Y por eso, estos bienes exteriores de ningún modo se requieren para esa felicidad humana, pues están ordenados a la vida animal. Y porque en esta vida la “felicidad contemplativa” alcanza más semejanza con esa felicidad perfecta que la “activa”, puesto que también se parece más a Dios, y por eso necesita menos de estos bienes del cuerpo, como se dice también en X Ethicis.
Por: BVDelgado | Etica | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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