Martes, 03 de enero de 2006
Escribe Agustín en su carta a Volusiano: “Donde el alma ve, allí siente; donde siente, allí vive; donde vive, allí existe”. Ciertamente, el alma lo ve casi todo, porque de forma sucesiva ve también en el cielo. De esto se deduce también que el alma está presente en todas partes.
No obstante la propuesta introductoria, el Maestro no lo acepta sin más, pues razona su postura opuesta. Ciertamente, que el alma puede ver en alguna parte, se ha de entender de dos maneras.
La primera, cuando la frase adverbial “en alguna parte” indica el acto de ver por parte del objeto percibido. Así es cierto que ver el cielo equivale a ver en el cielo; y, por el mismo motivo, siente en el cielo. Sin embargo, de esto no puede deducirse que viva y esté en el cielo, porque el vivir y estar no conllevan el acto de pasar a algo externo a uno mismo.
La segunda manera de entenderlo es cuando dicha frase adverbial significa el acto de ver, el cual procede del sujeto que ve. Así es cierto que, hablando en este segundo sentido, el alma está y vive allí donde siente y ve, Pero tampoco se deduce de ésto que el alma sea omnipresente.
Por: BVDelgado | Psicología | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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