Sábado, 24 de diciembre de 2005
Para que el ser humano goce de plena felicidad, ¿se requiere la rectitud de su voluntad?
La rectitud de la voluntad, tomada tanto antecedente como concomitantemente, se requiere para que el ser humano pueda alcanzar la felicidad última. Intentaré aclarar estas dos circunstancias temporales de nuestra facultad volitiva.
Decimos antecedentemente, en efecto, porque la rectitud de la voluntad existe por la ordenación debida al fin último. Ahora bien, el fin se relaciona con lo que se ordena a él, como, por ejemplo, la forma con la materia. Por eso, lo mismo que la materia no puede conseguir la forma si no está debidamente dispuesta para ella, nada puede conseguir el fin si no está ordenado a él debidamente. Y, por eso, nadie puede llegar a la felicidad última si no tiene rectitud de voluntad.
Y se ha añadido concomitantemente también, porque, la dicha suprema consiste en la visión de la esencia divina, que se confunde con la misma bondad. Y así la voluntad del que ve la esencia de Dios necesariamente ama cuanto ama en orden a Dios; lo mismo que la voluntad de quien no ve la esencia de Dios necesariamente ama cuanto ama bajo la razón común de bien que conoce. Y esto es lo que precisamente hace recta a la facultad volitiva.
Por consiguiente, está claro que no puede haber felicidad última en el ser humano si carece de voluntad recta.
Por: BVDelgado | Etica | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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