Jueves, 22 de diciembre de 2005
Algunos escritores justifican que el hombre, como pena por su rebeldía contra su Creador, se encontró a su vez con la desobediencia de todo lo que le estaba sometido.
En efecto, pensamos que en el estado primigenio del ser humano, anterior a la rebelión del ser humano contra su Hacedor, nada se oponía al sometimiento natural. Todo animal estaba por naturaleza sometido al hombre. Y esto lo manifiestan dos hechos que podemos constatar experimentalmente.
El primero es el “proceso de toda la naturaleza”. Pues, así como en la generación de las cosas se detecta un orden que va de lo imperfecto a la perfecto, la materia se ordena a la forma, y la forma inferior a la superior, así también sucede en el uso de las cosas naturales, en el que las imperfectas están al servicio de las perfectas; por ejemplo, las plantas viven de la tierra; los animales, de las plantas; los hombres, de las plantas y animales. De donde se deduce que este dominio sobre los animales es natural al hombre. Por eso dijo el Filósofo en I Politicis, que la caza de animales salvajes es justa y natural, pues por ella el hombre reivindica lo que por naturaleza es suyo. 
El segundo hecho, se refiere a lo que es “natural al hombre y a los animales”. En éstos se advierte, por una estimación que les es natural, una cierta participación de la mesura en hechos concretos; mientras que en el hombre se encuentra la prudencia universal, esto es, la razón de toda acción. Por otra parte, todo lo que es por participación está por debajo de lo que es esencial y universal. Por todo esto, el sometimiento de los animales al hombre es natural.
Por: BVDelgado | Cosmología | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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