Jueves, 08 de diciembre de 2005
Para empezar, decimos que toda facultad está orientada a la realización del acto. Por lo tanto, es necesario aceptar que la potencia esté determinada por el acto al que está ordenada.
Ciertamente, es necesario que la diversidad de naturaleza en las facultades sea establecida en razón de la variedad de los actos, que a su vez se establece debido a la distinción de objetos. Pues toda acción responde bien a una potencia activa o a una pasiva.
El objeto, con respecto al acto de la potencia pasiva, es como principio y causa motora. Por ejemplo, el color, en cuanto que mueve a la facultad de la vista, es principio de visión.
El objeto, con respecto al acto de la potencia activa, es como término y fin: así verbigracia, el objeto de la facultad del desarrollo corpóreo es la adquisición del tamaño perfecto, fin o término del crecimiento.
Por tanto, la acción se especifica tanto por su principio como por su fin o término. De modo que, por ejemplo, la calefacción y la refrigeración se diferencian en que aquélla procede de un cuerpo activamente caliente para producir calor, y ésta dimana de un cuerpo frío para causar frío.
En conclusión, es necesario afirmar que las facultades se diversifiquen por los actos y los objetos. 
Sin embargo, hay que tener presente que lo accidental no diversifica la especie. Porque, por ejemplo, el color es un accidente en el animal, mas las especies de animal no se diversifican por la diferencia del color, sino por la que propiamente le corresponde al animal, esto es, por la diferencia del alma sensitiva, que unas veces está unida a la razón, y otras veces no.
Por eso, racional e irracional son diferencias de división del animal constituyendo diversas especies. Así pues, no toda diversidad de objetos constituye diferencia en las potencias del alma, sino solamente la diversidad en aquello a lo que la facultad está ordenada por naturaleza.
Y como los sentidos están ordenados por naturaleza a la cualidad pasible, que, a su vez, está dividida en color, sonido y similares, por eso mismo, la facultad sensitiva del color, esto es, la vista, es distinta de la del sonido, el oído. Pero a una cualidad pasible, el color, por ejemplo, accidentalmente puede añadírsele el ser músico o gramático, grande o pequeño, hombre o piedra. Sin embargo, las facultades del alma no se distinguen por dichas diferencias.
Por: BVDelgado | Psicología | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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