Sábado, 03 de diciembre de 2005
Estamos en los albores del mundo cuando apareció el ser humano sobre la tierra. Esto me sugiere si todos los seres humanos de entonces eran iguales
El filósofo Tomás de Aquino comienza afirmando que alguna disparidad debió de haber en aquel estado primigenio de la humanidad. Al menos se dio la diferencia de sexos, ya que sin ésta no se hubiera dado la generación. E igualmente no faltó la desigualdad de edad, pues naturalmente unos nacían de otros.
Pero, incluso, si nos fijamos en el alma, debió haber disparidad en lo referente a la justicia y a la ciencia. Ciertamente el hombre no obraba por necesidad, sino movido por la libertad. Por eso el ser humano podía dedicarse con su más o menos a hacer algo, a querer o a conocer, lo que le llevaba a progresar así en el campo de la justicia y de la ciencia.
También, por parte del cuerpo, podía haber disparidad entre los seres humanos, ya que el cuerpo no era ajeno a las leyes naturales. Por eso, los agentes exteriores podían servir de mayor o menor ayuda o utilidad al cuerpo, pues, por ejemplo, los hombres se alimentaban comiendo cosas procedentes de la misma naturaleza.
Así, nada impide decir también que unos hombres fueran más fuertes, más altos, más guapos o de mejor complexión que otros, debido a las influencias, verbigracia, del clima o de los astros.
Sin embargo, en los seres humanos que eran superados por otros, no había ningún defecto ni mal moral en el alma ni en el cuerpo.
Por: BVDelgado | Antropología | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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