Jueves, 24 de noviembre de 2005
Muchas veces, para referirnos a una multitud, recurrimos a la expresión “incontable”. Es lo que equivale a preguntarnos con cierto énfasis metafísico: ¿Puede lo infinito estar en las cosas por multitud?
Algunos filósofos y científicos árabes del Medievo, como Avicena y Algazel, dijeron que era imposible que existiera una multitud infinita por esencia en acto; pero sí era posible se diera accidentalmente una multitud infinita.
Nos referimos a una multitud infinita por esencia cuando para algo se requiere necesariamente que la multitud sea infinita. Para el filósofo Tomás de Aquino esto es imposible que se dé porque es un absurdo, pues de ser así, algo dependería de realidades infinitas, no llegando nunca a su completa realización, ya que lo infinito, por definición, nunca puede agotarse.
Por otra parte, se dice que una multitud es infinita por accidente cuando para algo no se requiera la infinitud de la multitud, aunque de hecho se da. Esto puede demostrarse con el ejemplo del carpintero que, para llevar a cabo su obra, requiere por sí una multitud de cosas, como sería el arte en su espíritu, las manos que trabajan, el martillo que golpea, la madera, etc. Si estas cosas se multiplicaran hasta el infinito, la obra de carpintería nunca quedaría concluida, porque siempre dependería de infinitas causas. En cambio, el número de martillos que pueda utilizar, supuesto el caso de que se rompan uno tras otro, forma una multitud accidental, ya que sólo accidentalmente trabaja con muchos martillos, resultando indiferente que utilice uno o dos o muchos o infinitos si trabajase un tiempo infinito. 
Esta es la razón por la que Avicena y Algazel establecieron como posible que existiera accidentalmente en acto una multitud infinita. Pero de nuevo el filósofo Aquinatense ve que esto es imposible. Porque a toda multitud le corresponde estar en alguna especie de multitud. Mas estas especies se reducen a las de los números. No obstante, ninguna especie numérica es infinita, pues todo número consiste en una multitud medida por la unidad. De ahí que resulte imposible que se dé una multitud en acto, tanto esencial como accidentalmente.
Asimismo, la multitud existente en la naturaleza de las cosas es creada; y sabemos que todo lo creado está comprendido de algún modo en la intención del creador, pues un agente nunca obra en vano. De ahí que resulte necesario que todo lo creado esté comprendido en un determinado número. Luego es imposible que haya una multitud infinita en acto, incluso por accidente.
Sin embargo, sí es posible que haya una multitud infinita potencialmente. Porque el aumento de la multitud se consigue por la división de ésta, ya que cuanto más se divide algo, tanto mayor es la pluralidad numérica. Por lo tanto, así como lo infinito se encuentra potencialmente en la división continua, pues accede a la materia, así también lo infinito se encuentra en potencia en el aumento de la multitud.
Por: BVDelgado | Metafísica | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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