Miércoles, 23 de noviembre de 2005
Al Maestro Tomás de Aquino le parece imposible afirmar que la esencia del alma sea su potencia, aun cuando algunos filósofos así lo sostuvieron.
El argumento racional de la imposibilidad de que la potencia del alma sea su esecia le resulta evidente por un doble motivo.
Primero, porque, como la potencia y el acto dividen el ser y cualquier género de ser, es necesario que tanto la potencia como el acto hagan referencia al mismo género. De este modo, si el acto no está en el género de la sustancia, la potencia, que está relacionada con dicho acto, no puede estar en el género de la sustancia.
Ahora bien, sabemos que la operación del alma no está en el género de la sustancia, sino sólo en el Ser, cuya operación es su sustancia. Por eso, la potencia del Ser necesario, principio de operación, es la misma esencia de Dios. Pues precisamente esto no puede ser así ni en el caso del alma ni en el de ninguna criatura. 
El segundo motivo aducido refuerza el argumento para probar que resulta imposible también que la potencia del alma sea su esencia. Ya que el alma, esencialmente, está en acto. Por lo tanto, si la misma esencia del alma fuese el principio inmediato de su operación, todo el que tiene alma estaría siempre realizando en acto las acciones vitales; esto equivale a decir que quien tiene alma está vivo.
Pues, en cuanto forma, un acto no está ordenado a otro posterior, sino que es el último término de la generación. Por eso, a lo que está en potencia con respecto a otro acto, el estarlo no le compete por su esencia, esto es, en cuanto forma, sino en cuanto potencia.
Así, la misma alma, en cuanto subyace a su potencia, toma el apelativo de “acto primero” ordenada al acto segundo. Mas también es cierto que el ser dotado de alma no siempre está llevando a cabo acciones vitales. De ahí que en la definición de alma se dice que es “acto del cuerpo que tiene vida en potencia”, y, sin embargo, dicha potencia no “excluye el alma”.
Así, pues, debemos concluir que la esencia del alma no es su potencia, ya que nada está en potencia con respecto a un acto en cuanto que éste es acto.
Por: BVDelgado | Psicología | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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