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Lunes, 21 de noviembre de 2005

Dios en todas las cosas

Desde la dimensión metafísica, ¿hasta qué punto cabe aceptar racionalmente la presencia de Dios en todas las cosas?

Comonzamos este post con la aserción de que Dios está en todas las cosas, aunque no dividiendo su esencia ni tampoco con una presencia por accidente, sino como el agente está presente en lo que hace. Ciertamente, es imprescindible que el agente esté en contacto con lo que hace directamente y lo llene con su poder.
El filósofo Aristóteles prueba en el VII Physicorum que el motor y lo movido van siempre juntos. Ahora bien, como se da el caso de que Dios es por esencia el mismo ser, es necesario que el ser creado sea su propio efecto, como, por ejemplo, quemar es el efecto propio del fuego.
Este efecto lo causa Dios en las cosas no sólo en los inicios de su existencia, sino a lo largo de todo su existir, al igual que, verbigracia, la luz que el sol provoca en el aire se mantiene mientras éste está iluminado por los rayos solares. Así, pues, cuanto más existe una cosa, tanto más es necesaria en ella la presencia de Dios según el modo propio de ser.
Además, como ya sabemos también, el ser es lo más íntimo de una cosa, lo que más la penetra, ya que es lo formal de todo lo que hay en la realidad. Por todo lo cual se concluye que Dios está en todas las cosas íntimamente unido.

Por: BVDelgado | Teodicea | Comentarios (0) | Referencias (0)

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mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.

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