Martes, 08 de noviembre de 2005
Puesto que el objeto propio del entendimiento es la verdad, nos asalta la duda de si en nuestra inteligencia puede asentarse también la falsedad.
Así como una cosa tiene el ser por su propia forma, del mismo modo también la facultad cognoscitiva conoce la imagen de lo conocido. Por lo mismo como a una cosa natural no le falta el ser que le corresponde por su forma, si bien le pueden faltar accidentes o derivados, por ejemplo, a un hombre le pueden faltar los dos pies, pero no el ser hombre, de idéntica manera la facultad cognoscitiva humana conociendo no puede fallar con respecto a alguna cosa cuya imagen la informa, aunque sí puede fallar respecto a algún derivado o accidente de aquella misma cosa. La vista, verbigracia, no falla en lo referente a lo que es su objeto propio sensible, aunque sí con respecto a sus derivados y accidentes.
Además, igualmente como lo sensible está informado directamente por la imagen de su propio objeto, así también la inteligencia está informado por la imagen de la esencia del objeto. Por eso, con respecto a “lo que algo es”, el entendimiento no falla; como tampoco lo hace el sentido con respecto a su objeto propio. Pero puede fallar al componer y dividir, ya que, mientras conoce la esencia de su objeto, puede atribuirle algo que no le corresponde o algo que se le opone. Pues, para juzgar, el entendimiento se encuentra como el sentido a la hora de juzgar lo sensible común o accidental.
Sin embargo, la falsedad puede estar en la inteligencia, no sólo porque el entendimiento tenga un conocimiento falso, sino porque el entendimiento la conoce como lo hace con la verdad. Por otra parte, la falsedad no está en el sentido como algo conocido.
Porque la falsedad de la inteligencia se da directamente sólo en lo que se refiere a la composición del entendimiento, accidentalmente puede estar también en la operación por la que el entendimiento conoce “lo que algo es”, en cuanto que allí se mezcla con la composición que hace el entendimiento. Y esto puede suceder de dos maneras.
Una, porque la inteligencia atribuye a una cosa la definición de otra; como, por ejemplo, aplicar al hombre la definición de círculo. En este supuesto la definición de una cosa es falsa aplicándola a otra realidad.
Y otra manera, porque se mezclan partes de definición que no pueden ir juntas a un tiempo. Así, la definición no es falsa sólo con respecto a algo, sino que lo es en sí misma. Si se construye la definición, verbigracia, de “animal racional cuadrúpedo”, la inteligencia que lo haga es falsa, pues falsa es la construcción “algún animal racional es cuadrúpedo”.
En conclusión, conociendo las esencias simples, una inteligencia no puede ser falsa; sino que o es verdadera o no entiende absolutamente nada.
Por: BVDelgado | Metafísica | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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