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Viernes, 04 de noviembre de 2005

felicidad, voluntad e inteligencia

¿Cómo podemos llegar a la felicidad plena? Este interrogante me lleva a cuestionarme si las facultades exclusivamente humanas hacen posible que algún día seamos plenamente felices.

Para ser feliz plenamente se requiere, por una parte, poseer lo que es la esencia de la felicidad última, y también lo que la acompaña como accidente propio, es decir, el gozo que se deriva de la felicidad conseguida.
Digo, por tanto, que es imposible que la felicidad plena consista en un acto de la voluntad, en cuanto a lo que es esencialmente la bienaventuranza, que es la consecución del fin último. Ahora bien, esta el logro de este fin no consiste en el acto mismo de la voluntad, ya que ésta se mueve a un fin cuando lo desea si está ausente, y cuando se goza descansando en él si está presente.
Pero es claro que el deseo mismo del fin no es su consecución, sino un movimiento hacia el fin. Cierto, el gozo le llega a la voluntad precisamente porque el fin está presente y no al contrario, esto es, que algo se haga presente porque la voluntad se deleita en ello. Por tanto, es necesario que haya algo distinto del acto de la voluntad por lo que el fin se haga presente a quien lo desea. Y esto se observa claramente a propósito de los fines sensibles. Pues, si el conseguir dinero fuera un acto de la voluntad, inmediatamente el deseoso lo habría conseguido desde el principio, cuando quiere tenerlo; pero esto no sucede así, sino que lo consigue precisamente cuando lo toma con la mano o de alguna otra forma; y es entonces cuando goza de tener el dinero.
Y lo mismo ocurre con el fin inteligible, porque desde el principio queremos conseguirlo, pero lo conseguimos precisamente por un acto del entendimiento, y es entonces cuando la voluntad gozosa descansa en el fin ya conseguido.
Así, pues, la esencia de la felicidad absoluta consiste más bien en un acto de la inteligencia. Aunque, ciertamente, pertenece a la voluntad la delectación consiguiente a la bienaventuranza, como dice el filósofo Agustín en X Confesiones, que la bienaventuranza es el gozo de la verdad; porque el gozo mismo es la consumación de la felicidad plena .

Por: BVDelgado | Etica | Comentarios (0) | Referencias (0)

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mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.

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