Miércoles, 19 de octubre de 2005
Ante la actitud repulsiva de algunas personas con respecto a Dios, no cabe menos de preguntarnos a otros muchos si podemos seguir pensando en que al Ente le corresponde ser bueno.
Ponemos como presupuesto psicológico que algo es bueno en cuanto es apetecible. Ahora bien, ¿no es cierto que cada uno apetece su perfección? En todo resultado de la acción la perfección y la forma tienen cierta semejanza con el agente, ya que el que obra siempre hace algo semejante a él.
Por eso, todo agente es apetecible y tiene razón de bien, pues lo que de él se apetece es la participación de su semejanza.
Como quiera que Dios es la primera causa eficiente de todo, resulta evidente que la razón de bien y de apetecible le corresponde absolutamente. De ahí que el escritor Dionisio atribuya el bien a Dios como primera causa eficiente, diciendo que Dios es llamado bueno “como aquello en lo que todo subsiste”.
En conclusión, ser bueno le corresponde señaladamente a Dios.
Por: BVDelgado | Teodicea | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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