Sábado, 15 de octubre de 2005
Platón sostuvo que en un mismo cuerpo, incluso en sus diferentes miembros, había diversas almas a las cuales les atribuía distintas operaciones vitales.
Despuás de darse un paseo filosófico por el mundo de las ideas, Platón distribuía las almas por las distintas partes del cuerpo según la función que le asignaba. Así la fuerza nutritiva residía en el hígado; el principio concupiscible, en el corazón y la fuerza cognoscitiva tiene su sede en el cerebro.
Sin embargo el autor del libro De Anima, Aristóteles, rechaza esta opinión platónica, en cuanto a las partes del alma que para sus operaciones se valen de órganos corporales; y se fundamenta en el hecho comprobado de que en los animales que viven aun después de ser descuartizados, en cada una de las partes pueden observarse distintas operaciones anímicas, como, por ejemplo, la sensibilidad y el apetito. 
Esto no sería así, sigue razonando el Maestro Tomás, si los distintos principios de operación del alma, supuestos como esencialmente diversos, se encontrasen distribuidos por las distintas partes del cuerpo. Sin embargo, en cuanto al alma intelectiva, parece dejarnos en la duda si su separación con respecto a las demás partes del alma es una separación tan “sólo conceptual o también local”.
Podría sostenerse la opinión de Platón siempre que se tuviera en cuenta, como hace él, que el alma está unida al cuerpo como motor, no como forma. Ciertamente, no hay ningún inconveniente en que un mismo móvil sea movido por distintos motores, de modo especial en sus diversas partes.
Por: BVDelgado | Psicología | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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