Jueves, 13 de octubre de 2005
En este intento de análisis del constitutivo de la felicidad última del ser humano, hemos visto que nada de lo creado reune las condiciones necesarias para serlo y entonces nos preguntamos ¿es algo increado?
Cuando buscamos el concepto de fin nos damos cuenta que hay dos modos de entenderlo. Uno, cuando se refiere a la cosa misma que deseamos alcanzar; así, por ejemplo, el avaro tiene como fin el dinero. El otro modo hace referencia a la consecución misma o posesión, uso o disfrute, de aquello que se desea; siguiendo el mismo ejemplo, como si se dijera que el fin del avaro es la posesión del dinero, mientras que para el intemperante no es otro que el disfrutar de algo voluptuoso. 
En la primera acepción, por tanto, el fin último del hombre es el bien increado, es decir, el Creador, pues es el único que con su bondad infinita puede satisfacer perfectamente la voluntad del ser humano.
Mientras que en la segunda acepción, el fin último de la creatura humana es algo creado existente en él mismo; y no es otra cosa que la consecución o disfrute del fin ultimo. Sin embargo el fin último del hombre se llama felicidad.
Por tanto, si se considera la felicidad última del ser humano en cuanto causa u objeto, entonces estamos ante una realidad increada. Sin embargo, si se la toma en cuanto a la esencia misma de la bienaventuranza, entonces estamos ante algo creado.
Por: BVDelgado | Etica | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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