Miércoles, 12 de octubre de 2005
“Donde hay imagen se da al punto semejanza, pero donde hay semejanza, no hay inmediatamente imagen”. Esto lo dice Agustín de Hipona en su libro “Octoginta trium quaestiones”.
Ciertamente la semejanza es algo esencial a la imagen, y ésta añade algo al concepto de semejanza, esto es, el ser sacada de otro, no en vano se llama imagen por hacerse imitando a otro. Un huevo, verbigracia, por más que sea semejante e igual a otro huevo, no es imagen del mismo, puesto que no procede de él.
La igualdad, en cambio, no es esencial a la imagen, porque como también escribe el filósofo de Hipona “Donde hay imagen, no hay inmediatamente igualdad”, como se ve, por ejemplo, en la imagen de un objeto en un espejo. Sin embargo, es esencial a la imagen perfecta, a la que nada falta de aquello de lo que está tomada. 
Pero es evidente que en el hombre hay una semejanza de su Creador y que procede de El como ejemplar, aunque no es semejanza de igualdad, pues el ejemplar es infinitamente superior a lo imitado. Así se dice que en el hombre hay imagen de Dios, pero no en un grado perfecto, sino imperfecto.
Por: BVDelgado | Antropología | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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