Viernes, 07 de octubre de 2005
Constatamos que el agua cae de arriba, vulgamente llamado cielo. Desde los inicios del pensamiento cosmológico se han preguntado ¿cuáles son aquellas aguas? Cuestión a la que no todos responden lo mismo.
Como avance de ideas decimos que éstas son aguas corporales. Pero a un segundo interrogante ¿qué tipo de aguas son?, para encontrar una respuesta convincente se precisa antes conocer qué se entiende por firmamento.
Porque si por firmamento se refiere al cielo sideral, realidad natural compuesta de los cuatro elementos, por la misma razón deberá pensarse que las aguas existentes sobre los cielos son de idéntica naturaleza que la de las aguas elementales.
Mientra que si por firmamento se entiende ciertamente el cielo sideral, pero que no está hecho de la misma naturaleza de los cuatro elementos, entonces aquellas aguas que están encima del firmamento no serán de idéntica naturaleza que la de las aguas elementales. Sino que, así como, según escritor Estrabón, se llama cielo empíreo, es decir, ígneo, sólo por su esplendor, así también el otro que está encima del cielo sideral se le llamará cielo acuoso sólo por su diafanidad.
Establecido también que el firmamento es de otra naturaleza al margen de los cuatro elementos, puede decirse que se separaron las aguas, si por agua entendemos, según escribe Agustín de Hipona en “Super Genesis contra manicheos”, no al elemento que vulgarmente llamamos agua, sino la materia informe de los cuerpos, entonces lo que está entre los cuerpos separa aguas de aguas.
Más todavía, si por firmamento se entiende la parte del aire en la que se condensan las nubes, en este sentido las aguas que hay encima del firmamento son aguas que, vaporizadas, se elevan sobre alguna parte del aire generando las lluvias. Pero decir que las aguas vaporizadas se elevan sobre el cielo sideral, como sostuvieron algunos y cuya opinión apunta también Agustín en II “Super Genesis ad litteras”, es completamente imposible. Bien por la solidez del cielo, bien por la zona media ígnea que destruiría los vapores, bien porque el lugar al que son llevados los cuerpos ligeros y gaseosos está por debajo de la concavidad de la esfera lunar. O porque, tal como podemos observar, los vapores no llegan a elevarse hasta las cimas de algunos altos montes.
Lo que algunos dicen sobre la indefinida transformación líquida del cuerpo por el hecho de que el cuerpo es indefinidamente divisible, no tiene fundamento. Pues el cuerpo natural no se divide o licúa indefinidamente, sino sólo hasta un cierto límite.
Por: BVDelgado | Cosmología | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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