Miércoles, 28 de septiembre de 2005
De las cuatro causas con las que los metafísicos intentan explicar la realidad, ¿al bien se le puede aplicar el concepto de causa final?
title="campo"/> Aceptado por todos la noción de bien como aquello que todos apetecen y tiene razón de fin, resulta evidente que el bien por naturaleza tiende siempre al fin. Sin embargo, la razón de fin presupone también el concepto de causa eficiente y de causa formal. Pues observamos que lo primero que se da en el causante es lo último que se da en lo causado. De modo que, por ejemplo, el fuego calienta los cuerpos antes de infundirles la forma de fuego; mientras que el calor se deriva de la forma sustancial del fuego.
Así, pues, en todo proceso de la causalidad encontramos primero el fin y el bien que impulsan la causa eficiente; en segundo lugar, está la acción que también propulsa la consecución de la forma; y tercero, se da la llegada de la forma.
Por su parte, en lo causado hay que invertir el orden anterior. Primero tiene lugar la forma por la que existe la realidad; segundo, se da la fuerza efectiva por la que se convierte lo causado en ser perfecto, como dice el Filósofo en IV Meteororum, “nada hay perfecto si no puede hacer algo semejante a sí mismo”; y en el tercer momento está la razón de bien por la que en el ser se fundamenta la perfección.
Por: BVDelgado | Metafísica | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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