Lunes, 26 de septiembre de 2005
La disposición de las causas segundas, que llamamos hado, puede considerarse bajo dos aspectos. Uno, atendiendo a las mismas causas segundas que están así dispuestas y ordenadas. Otro, relacionando tal disposición con el primer principio por el que son ordenadas, esto es, Dios.
Algunos pensadores clásicos sostuvieron que la serie misma o disposición de las causas en cuanto tal es necesaria, de modo que todo sucede por necesidad, debiéndose esto a que todo efecto tiene su causa, y, puesta ésta, es necesario que se siga el efecto. Pero esto para el Maestro es evidentemente falso.
Otros, por el contrario, afirmaron que el hado era mutable, incluso en cuanto está relacionado con la Providencia divina. Por eso, los egipcios decían que podía cambiarse el destino mediante ciertos sacrificios, tal como nos cuenta el escriotr Gregorio de Nisa. Pero esto ha sido rechazado por ser contrario a la inmutabilidad de la Providencia divina
El hado, respecto a las causas segundas es mutable. Pero referido a la Providencia divina es inalterable, no por absoluta necesidad, sino condicionalmente, es decir, en el sentido en el que afirmamos que esta condicional es verdadera o necesaria: Si Dios ha previsto tal cosa, sucederá. De ahí que Boecio, después de haber dicho que la serie del hado es alterable, a continuaciónañade: La cual, por proceder de los orígenes de la Providencia inmóvil, es necesario que ella misma sea inmutable.
Sabemos que el hado consiste en la ordenación de las causas segundas a los efectos previstos por Dios. En consecuencia, todo lo sometido a las causas segundas está sometido también al hado. Pero si hay algo creado directamente por Dios, al no estar sujeto a las causas segundas, tampoco lo estará al hado. Como dice el citado Boecio: Los seres que están próximos a la primera divinidad, establemente fijos, están sobre el orden de la mutabilidad fatal. De aquí resulta también que, cuanto más alejada está una cosa de la Inteligencia, tanto más ligada está al hado, ya que está más sometida a la necesidad de las causas segundas.
Por: BVDelgado | Cosmología | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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