Miércoles, 21 de septiembre de 2005
Fijémonos detenidamente y nos daremos cuenta que cada uno de los opuestos es conocido por el otro. Así, por ejemplo,las tinieblas tienen la razón de ser por la luz.
De esta consideración deducimos también necesariamente que debemos aceptar igualmente que a partir del concepto de bien se conozca lo que es el mal. Ciertamente, el bien es todo aquello que es apetecible. Así, pues, como quiera que toda naturaleza desea su propia existencia y perfección, con toda certeza podemos afirmar que la existencia y la perfección de cualquier naturaleza tiene razón de bondad. 
Consecuentemente, no es posible que el mal tenga alguna referencia al ser o a una determinada forma o naturaleza. Por lo tanto, no nos queda más que decir que con el nombre de mal se indica una determinada ausencia de bien.
Por eso se afirma categóricamente que el mal ni existe ni es bueno. Porque como con toda certeza cualquier ser, en cuanto tal, es bueno, es obligado aceptar que no existir y no ser bueno se identifican.
Por: BVDelgado | Metafísica | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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