Domingo, 18 de septiembre de 2005
Sobre el particular hay una doble opinión. Unos dicen que hay un solo evo; otros, que hay muchos evos. Para saber qué opinión es la más aceptable, ambas tienen que ser consideradas desde la unidad del tiempo, pues llegamos al conocimiento de lo espiritual a través de lo corporal.
Partimos del ya conocido concepto cosmológico “evo”. Unos dicen que todo lo temporal está sometido a la misma medida del tiempo, por lo cual hay un número para todo lo que se enumera, pues, como dice el Filósofo, el tiempo es número. Sin embargo, el Maestro advierte que esta razón no es suficiente; porque el tiempo no es número como algo abstraído de lo enumerado, sino como algo existente en lo enumerado. Pues en el caso contrario no sería continuo, así, por ejemplo, diez barras de pan tienen continuidad, pero no por el número, sino por lo enumerado. De ahí que el número que se da en lo enumerado no sea el mismo en todos, sino distinto en lo que no es idéntico.
Otros filósofos consideran la causa de la unidad del tiempo desde la unidad de la eternidad. De esta manera, todas las duraciones son una si se considera su principio; no obstante, en la realidad son muchas si se considera la diversidad existente recibida por la duración que les imprime el influjo del primer principio.
En fin, otros consideran la causa de la unidad del tiempo desde la materia prima, la cual es el primer sujeto del movimiento cuya medida es el tiempo.
Para el Aquinatense estas tres consideraciones resultan insuficientes al parecer, porque todo aquello cuya unidad depende de su sujeto o de su principio, máxime si éste es lejano, no es una unidad absoluta, sino sólo relativa. Porque la unidad del tiempo es la unidad del primer motor, que, por ser absolutamente simple, es la medida de todos los demás, según dice el mismo Aristóteles en X Metaphysicorum. De este modo, el tiempo se relaciona con aquel movimiento no sólo como la medida con lo medido, sino como el accidente se relaciona con el sujeto, y así recibe de él la unidad.
Con otros movimientos su relación es igual a la existente entre medida y medido, por lo cual, al multiplicarse aquellos, no lo hace éste, ya que una medida independiente de lo medido puede medir muchas cosas.
Aceptado esto, consecuentemente, hay que tener presente que, con respecto a las sustancias espirituales, hubo una doble opinión.
Algunos, como Orígenes, dijeron que todos los seres espirituales procedían de Dios con cierta igualdad; mientras que para otros, sólo algunas sustancias espirituales tenían este origen.
Otros, por su parte, dijeron que todas las sustancias espirituales procedían de Dios en cierto grado y orden. Este pensamiento parece ser el sentir del escritor Dionisio cuando dice, en su De Caeli Hierarquia, que entre las sustancias espirituales están las primeras, las intermedias y las últimas.
Así, pues,concluye el Maestro, según la primera opinión, hay que decir que existen muchos evos, puesto que hay muchos seres perpetuos primeros, ya que son iguales.
Y según la segunda opinión, dice Tomás de Aquino que sólo hay un evo, porque si cada cosa se mide por lo más simple en su género, el ser de todo evo se medirá por el del primer ser perpetuo, que tanto más simple será cuanto más anterior sea. Y esta postura coincide con el parecer expresado el Filósofo en X Metaphysicorum.
En conclusión, como quiera que esta segunda opinión parece ser la más verdadera, sostenemos que hay un solo evo.
Por: BVDelgado | Cosmología | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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