Sábado, 17 de septiembre de 2005
En esta excursión por el Otero empíreo me voy encontrando con El Folósofo y el Maestro. El título de filósofo por antonomasia lo detenta Aristóteles. Quien ejerce el supremo magisterio en la cátedra de filosofía es Tomás de Aquino. El primero ha asentado las bases del casi supremo saber, sobre las que el Aquinatense ha construído el edificio medieval de la filosofía perenne. He aquí dos grandes hombres cuyas mentes transcienden el espacio y el tiempo.
Aristóteles era para el Angélico el Filósofo. Para el pensador del Otero empíreo Tomás de Aquino es el Maestro. El aristotelismo es obra del Maestro. El tomismo se convirtió en filosofía perenne.
Por: BVDelgado | A-Filosofía en general | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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