Jueves, 15 de septiembre de 2005
En todos los seres encontramos componentes sustanciales y accidentales. Esto me lleva a cuestionarme si en el Ser, escrito con mayúsculas, también se da algo accidental.
Después de lo establecido en el concepto de Dios, cuyo contenido se centra en el carácter absoluto del Ser Divino, queda claro que en Dios no puede haber algo accidental. Nestra argumentación queda resumida en estas tres razones.
Primera, porque la relación entre sujeto y accidente es la misma que hay entre potencia y acto; pues el sujeto en cuanto accidente de algún modo está en acto. No obstante, estar en potencia es absolutamente inaplicable a Dios, ya que repugna al mismo concepto de Acto puro.
Segunda, porque Dios es su propio ser; y, como dice el escritor Boecio en su obra “De hebdomada”, “aun cuando lo que se admite tener algo añadido, sin embargo, el mismo ser no lo admite”; como, por ejemplo, lo que es caliente puede tener como añadido algo no caliente, como lo blanco; pero el calor en sí mismo no admite más que el calor. 
Tercera, porque todo lo que es por naturaleza es anterior a lo que es por accidente. Como quiera que Dios es absolutamente el primer ser, lógicamente pensamos que en El no puede haber nada por accidente. Ni siquiera “los accidentes per se” pueden darse en El, como se da, por ejemplo, el reír en el hombre que es accidente per se. Pues este tipo de accidentes son causados por el sujeto, cosa que en Dios no puede ser así ya que en El nada puede ser causado, pues es la Causa primera.
De donde se concluye que en Dios no hay nada accidental.
Por: BVDelgado | Teodicea | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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