Sábado, 03 de septiembre de 2005
A partir del creacionismo, podemos preguntarnos cuándo fueron creadas las almas humanas, y concretando, ¿fueron creadas a un tiempo al principio del mundo?
Algunos pensadores sostuvieron que era accidental para el alma intelectiva estar unida al cuerpo, afirmando que el alma racional era de idéntica condición que las otras sustancias espirituales que no están ordenadas a unirse a los cuerpos. Por eso afirmaron también que las almas de los hombres fueron creadas al principio del mundo. Pero esta opinión parece ser falsa.
Primero, en cuanto a su raíz. Si verdaderamente fuese accidental para el alma su unión con el cuerpo, el hombre, que esencialmente resulta de esta unión, sería un ser accidental, o bien el alma sola constituiría el ser del hombre, lo cual resulta ser falso. 
Segundo, en su misma hipótesis. Pues si es natural al alma unirse al cuerpo, estar separada de él le sería contranatural, y sin él no podrá tener la perfección que exige su naturaleza. No es condición de Dios dar comienzo a sus obras a partir de cosas imperfectas y al margen de la naturaleza, como vemos, por ejemplo, que el creador no hizo al hombre sin manos o sin pies, que son partes naturales de él. Por lo tanto, mucho menos había de hacer el alma sin el cuerpo.
Pero si alguien dijera que no es natural al alma unirse al cuerpo, hay que buscar por qué las almas están unidas a los cuerpos. Se responderá que es debido a la voluntad del alma misma o a alguna otra causa. Si se afirma lo primero, nos encontramos con unos inconvenientes.
Uno es que una voluntad así sería irracional, al quererse unir al cuerpo sin necesidad de él, ya que, si lo necesitase, le sería natural tal unión, pues “la naturaleza no falta en lo necesario”.
Además, no se ve razón alguna para que el alma, creada desde el principio del mundo, ahora tendiera, después de tanto tiempo, unirse al cuerpo, siendo así que, por ser una sustancia espiritual, está por encima del tiempo y es independiente del movimiento de los cielos.
Y un tercer inconveniente de dicha respuesta es que resultaría casual la unión de tal alma y tal cuerpo, pues esta unión necesitaría el concurso de dos voluntades, a saber, la del alma que se une y la del hombre que engendra.
Por el contrario, si se dice que el alma se une al cuerpo independientemente de su voluntad y por exigencias ajenas a su naturaleza, esto no puede ser sin la acción de una causa que violente al alma. Y entonces tal unión resultaría para el alma penosa y triste.
En consecuencia, como quiera que todas estas suposiciones son inadmisibles, hay que afirmar que las almas no son creadas con anterioridad a la formación de los cuerpos, sino que son creadas en el momento mismo de ser infundidas en los respectivos cuerpos.
Por: BVDelgado | Antropología | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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