Miércoles, 03 de agosto de 2005
¿El semen es el medio transmisor del alma sensitiva a un cuerpo animal?
Algunos pensadores sostuvieron que las almas sensitivas de los animales son creadas también por Dios independientemente del cuerpo. Esta afirmación sería admisible si dicha alma fuera también subsistente y, en consecuencia, le correspondiera existir y obrar por sí misma. De esta manera también el hacerse le sería debido a sí misma.
Como, por otra parte, lo que es simple y subsistente no puede ser hecho más que por creación, se seguiría que el alma animal llegaría a la existencia por creación.
Mas partiendo de lo establecido anteriormente, el fundamento de esta opinión parece ser manifiestamente falso. Pues si fuera el caso que el alma sensitiva existiera y obrara por sí misma, al corromperse el cuerpo no se corrompería ella.
Por lo tanto, al no ser forma subsistente, en cuanto al existir, se encuentra en las mismas circunstancias que las formas corpóreas, a las que no se les debe el ser por sí mismas, sino que existen por ellas sus compuestos subsistentes.
En consecuencia,
a los compuestos mismos es a los que se debe también el hacerse. Y como lo que engendra es semejante a lo engendrado, es necesario que por naturaleza, tanto el alma sensitiva como las demás formas de su índole, sean puestas en la existencia por algunos agentes corpóreos que transmutan la materia de la potencia al acto por medio de alguna fuerza corpórea presente en ellos.
Ahora bien, cuanto mayor es la eficacia del agente, tanto mayor es la distancia a la que llega su acción. Como comprobamos, por ejemplo, que cuanto más cálido es un cuerpo, tanta mayor es el alcance del calor. De ahí que los cuerpos inorgánicos, que son los ínfimos de la naturaleza, engendran sus semejantes, pero no por medio alguno, sino por sí mismos, como lo experimentamos en el fuego que genera fuego por sí mismo.
Pero los cuerpos vivientes, al ser de mayor virtud, para engendrar su semejante actúan sin mediación en la función nutritiva, en la que la carne, por ejemplo, engendra carne. Y en el acto de la generación estos cuerpos lo hacen con mediación, pues del alma del que engendra se desgaja cierta fuerza activa que pasa a la simiente del animal o de la planta, tal como sucede en el agente principal que transmite al instrumento cierta virtud motriz.
Así como puede decirse indistintamente que algo es movido por el instrumento o por el agente principal, del mismo modo también puede decirse indistintamente que el alma del engendrado es causada por el alma del que engendra, o que lo es por una virtud derivada de esta misma alma y que se encuentra concretamente en la sustancia seminal.
Por: BVDelgado | Antropología | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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