Lunes, 01 de agosto de 2005
Ya los antiguos romanos, tal vez so pretesto de autojustificarse, acudían al adagio latino “primum vivere, deinde philosophare”. Parece ser que entre nosotros hay algunas estaciones del año en las que prevalece el “vivir” al “filosofar”. ¿El verano?
Para la mayoría de los seres humanos de hoy, ciertamente es así. No obstante, para otros tantos más el verano es también una etapa del año propicia para la reflexión filosófica. La montaña, el llano o la playa favorecen esta recta intención.
Pero ¿qué digo? Igualmente pienso que cualquier otra época del año se presta a filosofar. Estoy seguro que los grandes filósofos de antaño no subieron a la cima del pensamiento empíreo en una estación del año específica buscada.
La cronología de los escritos dan respuesta satisfactoria a estos presupuestos. El pensamiento humano no sabe de fechas ni de tiempos meteorológicos. Las musas filosóficas se adentran en el mundo empíreo de las inteligencias solamente cuando éstas les abren sus puertas, sea el tiempo que sea.
Por: BVDelgado | A-Filosofía en general | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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