Domingo, 31 de julio de 2005
A dos cuestiones en torno a la unidad del ser se va a dar respuesta cumplida en esta elucubración metafísica. ¿El ser uno añade añade algo nuevo al ser? Y el otro interrogante ¿Hay oposición entre el uno y lo múltiple?
Comenzando por lo primero, parece patente que el uno no añade al ser cosa alguna, tan sólo agrega la negación de posible división, pues uno no significa más que ser indiviso.
De ahí que uno sea lo mismo que ser, ya que todo ente o es simple o es compuesto. Si es simple entonces es indiviso en acto y en potencia. Mientras que si es compuesto, no llega a tener entidad más que cuando sus componentes pasan de estar separados a unidos formando así la composición.
Por lo cual resulta evidente que el ser de cualquier realidad consiste en la indivisión. Por eso una cosa cualquiera conserva su entidad en la medida en que mantiene su unidad.
Por otro lado, el uno se opone a lo múltiple, aunque de diversas maneras. Pues el uno, como principio del número, se opone a lo múltiple, que es precisamente número, del mismo modo que la medida se contrapone a lo medido; ya que el uno tiene razón de primera medida, y el número es lo múltiple medido por el uno, como consta en el libro X Metaphysicorum de Aristóteles.
En cambio, el uno que se identifica con el ser se opone a lo múltiple por razón de privación, del mismo modo que lo indiviso se contraresta a lo dividido.
Por: BVDelgado | Metafísica | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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