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Sábado, 30 de julio de 2005

ser y existir de Dios

Ya sabemos que Dios existe y cual es su naturaleza divina. Mas como también conocemos que en la noción del Ente no se admite ninguna composición, me surge ahora la pregunta ¿es lo mismo la esencia y la existencia de Dios?

Como presupuesto cierto, Dios no sólo se define por su esencia, sino también por su existencia. Lo cual se puede demostrar de muchas maneras, y de ellas escogemos tres razones.

Porque todo lo que se da en un ser y no pertenece a su esencia, tiene que ser causado, bien en base a los principios de su esencia misma, como ocurre con los accidentes de la especie. Así, por ejemplo, el poder reír es una propiedad del ser humano y brota de los principios de su esencia. También lo que no pertenece a la esencia de un ser puede ser causado por algo externo, verbigracia, el calor del agua está causado por el fuego.
Si, pues, en un ser su existencia es distinta a su esencia, es necesario que la existencia de dicho ser esté causada por algo externo a él o por los principios propios de su esencia. Sin embargo, es imposible que los propios principios de la esencia de un ser causen su existencia, porque todo ser creado no es causa de su propio existir; por eso, siendo distintas en él esencia y existencia, ésta tiene que ser causada por otro.
Nada de todo lo que se ha dicho anteriormente, se puede aplicar a Dios, pues seguimos sosteniendo con firmeza que Dios es la primera causa eficiente de todo. Por lo tanto, es imposible que en Dios una cosa sea su existencia y otra su esencia.

Por otra parte, el existir es la forma o naturaleza en acto. De hecho, por ejemplo, la bondad o la humanidad no estarían en acto si no tuvieran lo que nosotros entendemos por existir. Es necesario, pues, que entre la existencia y esencia en un ser se dé la misma relación que hay entre la potencia y el acto.
Ahora bien, como quiera que en Dios nada es potencial, todo es acto, se deduce que en El no hay distinción entre su esencia y su existencia. De modo que la esencia de Dios se identifica con su existencia.

Y, por último, así como, por ejemplo, lo que tiene fuego no siendo fuego, se dice que es fuego por participación, de la misma manera lo que tiene existencia y no es existencia, es ser por participación.
Por su parte, verdaderamente Dios es su misma esencia. Si, en cambio, no fuera su propia existencia, sería ser por participación, no por esencia. Tampoco sería el primer ser; y sostener esto es absurdo. Por lo tanto, Dios es también su propio existir y no sólo su esencia.

Por: BVDelgado | Teodicea | Comentarios (0) | Referencias (0)

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mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.

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