Martes, 26 de julio de 2005
La quinta prueba de la existencia de Dios se desarrolla a partir del ordenamiento existente en las cosas de este mundo.
Nuestra experiencia constata la existencia de realidades carentes de cualquier clase de conocimiento, como son, por ejemplo, los cuerpos naturales, y, sin embargo, obran para conseguir un fin.
Lo que acabo de afirmar se puede comprobar perfectamente observando cómo siempre o a menudo obran igual para alcanzar lo mejor.
De donde se deduce que, para llegar a la consecución de su objetivo, no actúan al azar, 
sino intencionadamente.
En verdad, las cosas que no tienen conocimiento no tienden al fin si no les dirige alguien que posee conocimiento e inteligencia, como sucede, por ejemplo, cuando la flecha es lanzada por el arquero.
Por lo tanto, existe alguien sumamente inteligente que dirige todas las cosas a la consecución de su fin. Pues a esta inteligencia ordenadora la conocemos por el nombre de Dios.
Por: BVDelgado | Teodicea | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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